En la segunda edición de nuestra sección en el magazine de Scanner Fm (panorama) hemos hablado del presente y futuro de la radio, fruto de los debates acaecidos a raíz de la edición de la DOROPAEDIA #7 Radio “30 años de Radio 3″. Este debate celebrado el 15 de noviembre del 2009 en el CA2M de Madrid contó con la participación de Carlos Medina (ScannerFM), Gustavo Iglesias (RNE/ R3), Jose Luís de Vicente (Spectrum Atlas) y Daniel Granados (Producciones Doradas). Asimismo en la ronde de comentarios y preguntas se sumaron miembros del grupo Manos de Topo hablando de su experiencia como grupo musical con la Radio.
En realción a la noticia que publicó El País este sábado, me llamaron ayer del diario Público para pedirme opinión sobre la misma. Hoy han sacado alguna línea de lo que les envié en este artículo, pero pego aquí las diez lineas completas que ayer les hice llegar para que quede más claro el posicionamiento de Producciones Doradas al respecto de esta carta al gobierno.
A la pregunta de ¿qué te parece el manifiesto de la independientes? contesté sin dar demasiadas vueltas e intentando ir al grano:
“Básicamente me parece que este consorcio de independientes siguen la lógica marcada por la grandes multinacionales de la industria de la música: Bajo la coartada de proteger los derechos de los autores, la propiedad intelectual y los puestos de trabajo se oculta la incapacidad de este sector industrial (ya sea independiente o multinacional) para asumir un nuevo contexto en el que nos encontramos en el que las relaciones entre creadores y consumidores han cambiado y por ende, el papel de los intermediarios debe de ser otro o desaparecer.
Sin duda, me parece un salto importante la pretensión de estos sellos de criminalizar directamente al consumidor de sus productos, es decir el público que aplaude a sus artistas en los conciertos (cabe destacar el aumento de público en festivales y pequeños conciertos -por encima de un 20% si nos basamos en la recaudación de la propia SGAE-). ¿Acaso no ponen en riesgo con estas propuestas restrictivas y criminalizantes esta nueva lógica de consumo que ha posibilitado (básicamente gracias a internet) un aumento de público y sobretodo una fidelización muy importante de éste?
Para nosotros este nuevo contexto, caracterizado por nuevas relaciones entre consumidores y creadores, posibilita otras maneras de hacer, una nueva economía de la cultura que parte de una nueva situación que ha terminado con algunos de los paradigmas clásicos de la industria musical, algunos de ellos no precisamente justos para con los artistas ni para con los consumidores.”
Tarántula viaja a Brasil el próximo 20 de noviembre de la mano de Producciones Doradas al“Foro de Cultura Digital de Sao Paulo.” Un evento en el que se pondrán sobre la mesa algunos de los temas principales entorno a la cultura libre y la relaciones entre la música, la sociedad y el mercado.
Daniel Granados, de Producciones Doradas participará en una mesa redonda junto a otros nombres significativos de la cultura libre en América Latina, entre ellos Ronaldo Lemos -co-autor del libro “Tecnobrega: reinventando el negocio de la música”- al que conocimos en la pasada edición del festival Zemos’98, donde los conpañeros de YProductions le realizaron esta entrevista.
Por otro lado, Tarántula, autores de “Esperando a Ramón” (Producciones Doradas, 2006) - primer LP publicado exclusivamente en Internet para descarga libre y gratuita en el Estado Español- y “Humildad Trasnedental “(Proucciones Doradas, 2009) ofrecerán un concierto dentro del marco del evento.
Aquí va un comunicado de Tarántula con motivo de su viaje:
“Dejamos el temporal atrás y vamos a revolotear rascacielos, subidos a la gallina de la suerte dorada.
Sí, queridos, quedan sobre nuestros lomos meses ásperos, difíciles y, en ocasiones, magníficos. El capricho nos lleva a Sao Paulo, cuna de Toquinho y Fittipaldi, megalópolis hermanada con Barcelona desde 1985… ¡Somos hermanos, amigos! ¡Vamos a visitar a nuestros hermanos! Viajamos al país de Vinicius de Moraes. Empieza el jolgorio, los buenos tiempos están delante de nuestras narices; ahora es el momento, de ver la tierra rodar.”
Con la llegada del deshielo y el derrame de la nieve caída a lo largo del invierno empieza la primavera; los campos se tornan de distintos tonos del verde, la huerta se pone en pie y los ríos (mediante la maraña de afluentes) duplican sus cauces bravíos. Entre toda esta efervescencia de fertilidad terrestre y comunión simbiótica ineterespecial, a un ingente número de humanos les da por celebrar la nueva situación estacional organizando eventos que giran en torno a la exhibición de música en directo. A esto, los humanos le hemos llamadoFestivales de música.
Tradicionalmente este tipo de eventos musicales estaban vinculados a una festividad más cercana al folklore y la música de raíces en la que cada en casa se cocían sus habas con su propia y peculiar salsa. Sin embargo, a finales de los años ’60 tuvo lugar un evento que cambió para siempre la manera de entenderla música pop-que había sufrido un auge espectacular desde finales de los años ’50 situando a la juventud en su epicentro tanto productivo como de consumo-. Me refiero al Woodstock Festival, que tuvo lugar en una granja de Bethel, Nueva York, entre los días 15 y 17 de agosto de 1969 -en unos días se celebra el 40 aniversario-. El festival (inmortalizado en el documental dirigido por Michael Wadleigh y montado por Martin Scorsese –Oscar al mejor documental en 1970-) no solo marcó una época, si no que abría una nueva brecha productiva en la que los macro-eventos musicales iban a ser uno de los pilares básicos de la industria musical, que veía en la juventud a su más vigorosa clientela.
Desde entonces han proliferado en el mundo un sinfín de macro eventos musicales, enmarcados básicamente en festivales y eventos con algún atisbo de reivindicación político-social (y normalmente patrocinados por la Coca-cola).
Si nos fijamos en el estado español, las primeras manifestaciones músico-festivaleras las encontramos vinculadas al auge del Rock y la música progresiva en plena Dictadura Franquista. El primero de los grandes festivales en la península ibérica fue el “Festival Internacional de Música Progresiva”, celebrado en Granollers en 1971, que se celebró rodeado de un imponente cordón de guardias civiles (eran los últimos años del franquismo y el miedo a lo nuevo era voraz entre las autoridades de la época). Le siguieron el “Festival de Burgos” de 1975 -dado a conocer en los medios reaccionarios del momento como “La invasión de la cochambre”, en alusión a las pintas que atribuían a sus asistentes- o el ya mítico “Canet Rock”, celebrado por primera vez en 1975 en Canet de Mar (Barcelona) y con una inusitada asistencia de 20.000 personas (al que siguió un documental homónimo sobre el festival realizado por Francesc Bellamunt y Ángel Casas).
En las dos última décadas han sido muchos los festivales herederos de aquellos pioneros. El devenir de la música pop contemporánea en sus múltiples ramas y derivaciones ha propiciado que la cultura festivalera se haya ramificado en múltiples propuestas que responden a múltiples estilos musicales e inquietudes. Sin embargo fueron tres festivales que empezaron en los años ’90 los que marcaron la pauta y el devenir de la proliferación de este tipo de eventos hasta la actualidad: el Sonar (cuya primera edición se dio en 1994 y que perdura a día de hoy) el Festival Internacional de Benicássim (de 1995 hasta la fecha de hoy) y el Doctor Music Festival (con sus tres famosas ediciones 1996, 1997 y 1998).
La cultura de festivales, desarrollada mediante la múltiple proliferación de éstos, es una de las características principales –junto con el intercambio de música en Internet- del sector de la música en la actualidad. Festivales como Primavera Sound, Sonar, FIB o Festimad marcan la pauta de los macro eventos musicales hoy en día; sin embargo alrededor de sus programaciones surgen un importante número de festivales de mediano formato que acaban por generar un importante entramado socio-económico con multiplicidad de intereses.
Próximamente publicaremos un segundo capítulo acerca de la actual proliferación de festivales de distintos tamaños, a la par que trataremos de acotar de qué manera se articula todo este entramado de públicos, artistas, estilos e intereses económicos y políticos vinculados a la gran red de festivales que cohabitan hoy en día en España.
Por alguna parte debíamos empezar, y el frescor de la música en directo puede ser un buen antídoto para la calorina del verano español. Y el gazpacho.
Hace cosa de dos años iniciamos un proyecto al que denominamos DOROPAEDIA, “la enciclopedia dorada”, una publicación cuatrimestral de mini-CDs coleccionables en formato digipack de 3” con canciones, textos y contenidos multimedia y de artes plásticas que recogen a modo de monográficos distintas impresiones en torno a un concepto. Los contenidos de cada monográfico son encargados para la ocasión a los participantes, que serán invitados a colaborar en función de la relación que mantengan con el tema propuesto.
¿Por qué una “enciclopedia”? Encontramos adecuado para la consecución de los objetivos expuestos el formato enciclopédico tal y como lo describió irónicamente J.L. Borges en su ensayo “El idioma analítico de John Wilkins”: los proyectos enciclopedistas, a pesar de su vocación de definir la totalidad de los objetos del mundo, no son sino una colección más bien arbitraria de categorías, términos y acepciones que acaban siendo el mero reflejo de las experiencias y el pensamiento de una época.
Portada y sistema figurativo de los conocimientos humanos en la “Encyclopedie” editada entre los años 1751 y 1772 en Francia bajo la dirección de Denis Diderot y Jean d’Alembert.
Esta visión crítica del enciclopedismo es al mismo tiempo la que le da sentido al proyecto de la Doropædia: rechazada la ambición de dar definiciones objetivas, hemos querido ir reuniendo en números monográficos diversos puntos de vista sobre unos mismos conceptos abordándolos por una serie de participantes desde disciplinas e inquietudes distintas, pero caracterizadas por un abordaje crítico del concepto en cuestión.
La DOROPAEDIA y las actividades que derivan de cada edición (conciertos, presentaciones, proyecciones y mesas redondas), después de un número piloto- “DOROPAEDIA #1 maternidad”- fueron acogidas dentro de la programación del finiquitado Centro de Arte Santa Mónica (CASM).
Con la voluntad de editarlo en su boletín, el CASM nos encargó un texto breve que, sin entrar a describir el proyecto, enmarcara el espíritu del mismo, caracterizado por la voluntad de llevar a cabo un enciclopedismo crítico mediante la colaboración de un gran número de colectivos y personas.
El artículo se publico en dicho boletín en enero del 2008 y posteriormente Santiago Alba Rico me invitó a publicarlo en online en el portal www.rebelión.org
Hace cosa de un año y medio Producciones Doradasestuvimos trabajando junto a Oscar Abril Ascaso y el Centro de Arte Santa Mónica (CASM) de Barcelona en el proyecto“Centro de Arte Produce Música Pop” . Éste trataba de abrir una institución como un centro de arte a la producción musical, algo hasta la fecha poco habitual, más si tenemos en cuenta que a priori debía tratarse de un proyecto expositivo. Para ello se instalaron dos estructuras de madera insonorizadas a modo de bucs de ansayo y se abrió una convocatoria pública destinada a grupos noveles (sin disco editado previamente) y dispuestos a licenciar sus canciones bajo licencias libres Creative Commons. A los seleccionados se les ofrecía la posibilidad de ensayar gratuitamente durante tres meses en el CASM, grabar 4 canciones y un concierto en el mismo centro. A cambio, todo el proceso debía estar abierto al público, desde los ensayos a las actuaciones en directo.
La convocatoria fue todo un éxito (con más de 200 solicitudes). Para la selección de los grupos se conformó un ilustre jurado formado por Oscar Abril, Ferran Baremblit (por entonces director del CASM, hoy en día director del Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles, Madrid), Bruno Sokolowicz (co-director de Scanner.Fm) y Daniel Granados (Producciones Doradas). Finalmente se escogieron 14 grupos de los que podéis informaros aquí.
El proyecto contaba de esta manera con ScannerFm como colaboradores especiales que durante los meses en que se desarrolló el CAPMP estuvieron retransmitiendo desde el CASM algunos de sus programas en directo y también abiertos al público. Paralelamente Nacho Medina (ScannerFm.TV) se encargó de empezar la realización de un documental del proyecto cuyas partes se iban colgando a tiempo real en la web de Scanner Fm. Finalmente, el documental no acaba de ver la luz y Nacho ha decidido publicar algunas de las entrevistas que lo iban a conformar en un nuevo blog sobre música llamado “La sopa de ajo“.
Pues bien, el último de los recortes corresponde a una entrevista realizada a Daniel Granados (Producciones Doradas) hace cosa de un año largo en la que derrama alguna de sus opiniones de entonces. La cosa está recién publicada en la red, así que ahí va: