Letras de Pasaje entre las caƱas

Pasaje entre las cañas

Pasaje entre las cañas,

cortinas afiladas.

Dime “no tengas miedo,

que hay mucha gente viéndonos”.

 

Repasan la piel morena

que se crió ahí afuera,

en un país extranjero.

Mientras los aviones caen al suelo.

 

Tus collares son cascabeles

y lobos aullando el aire que pasa

entre los paneles de la autovía

con campos de alcachofa.

 

Tus collares, tus collares.

 

Los amigos de la plaza

Junto a los maceteros que hay en el portal

van pensamientos que nadie quiere probar

porque están fríos y saben a sal.

Sonrisa con dientes desde un humano mineral.

 

Los amigos de la plaza, todos fuman

y escupan en el suelo. Escarban agujeros.

 

Esas notas de guitarra que caen, son para ti.

Dicen cosas que entiendes pero no las puedes decir.

Más nubes rosas no esperan y un sol brillante

os ha condenado a viajar siempre acompañados.

 

Los amigos de la plaza, todos fuman

y escupan en el suelo. Escarban agujeros.

 

Pájaro negro cuelga de un árbol,

vienen con furgonetas a desatarlo...

 

Se me echaron a reír

Cuántas veces se vio el horizonte

donde no existía cielo.

Y cuántas veces condujimos de noche

por caminos negros de consuelos.

Hoy regreso a descansar

donde no debí volver.

 

Amanece y la manada

está velando tu cuerpo ausente.

Ahora todos se han callado

y se sienten más valientes.

 

Hoy regreso a descansar

donde no debí volver.

 

Cité de lejos y se me echaron a reír.

—¿No ves que ya hace tiempo

que no respondemos así? Hay otras distancias,

son otras maneras

y tú ya no engañas,

tú ya no engañas.

 

El puño piensa

Resuene la tierra

con nuestros hierros cromados.

Que sirva de aviso

para enemigos más altos.

 

Los que gozan el trino

de un mirlo deshuesado,

pero que sabe sus nombres

y que habla como ellos.

 

Y recuerda que

el puño piensa, el puño piensa.

El puño siente, el puño siente.

El puño vuela, el puño vuela.

Con el puño se vuela, con el puño se vuela.

 

Vacío está todo

lo que te cabe en las manos.

Vacío es el cuerpo

en el que te has acurrucado.

 

Con los rayos láser

se ve el caramelo.

Cantando canciones

se nos pasa el miedo.

 

Y recuerda que

el puño piensa, el puño piensa.

El puño siente, el puño siente.

El puño vuela, el puño vuela.

Con el puño se vuela, con el puño se vuela.

 

Piel de piedra

Igual que el agua y el viento

con el tiempo

dan forma a un pedrusco,

 

yo me conformo a ti,

me amoldo y me ajusto

hasta encajar a tu lado

 

poco a poco,

poco a poco.

 

Y te adornaré con ramitas

y brotes de yerba.

 

Me acerco a ti

como si siempre te hubiera conocido

porque nos mecemos

 

desde un mismo cielo

y subidos a los árboles

cantamos como si fuéramos pájaros

 poco a poco,

poco a poco.

Y te adornaré con ramitas

y brotes de yerba.

 

Pero aún noto las señales

en esta piel de piedra tan mía,

mi piel de piedra

mi piel de piedra.

 

Gaviotas blancas

Gaviotas blancas remontan el río,

llegarán hasta Martorell.

Hay un secreto que tengo aprendido,

cada dos vueltas se empieza otra vez.

 

A unos les siguen cayendo caminos,

otros ya no lo quieren ver.

 

Las montañas se iluminan.

Van con baterías de coche.

Eso tú ya lo sabías

porque...

 

Gaviotas blancas ya vuelven del río,

vuelan círculos al atardecer.

Tú y yo estamos hechos de algo que hierve,

aliento que cura y se muere a la vez.

 

Un sol diferente

Migas de pan

nos muestran caminos

que ya no volverán,

que se han de ir volando

detrás de una fruta,

detrás de un canto.

 

Y es que a todos nos ilumina un sol diferente

y es que a todos nos ilumina un sol diferente,

diferente, diferente.

 

Siguen la luz

alborotada y dulce

que engendra mundos

donde no llega

tu comprensión.

 

Y es que a todos nos ilumina un sol diferente

y es que a todos nos ilumina un sol diferente,

diferente, diferente.

 

Sombras de un cohete.

Cierras los ojos

y se posa en tu frente.

Cruza el aire

suavemente.

 

Viviremos descalzos

y nos teñiremos de rubio

y nos teñiremos de rubio

y es que a todos nos ilumina un sol diferente,

diferente, diferente.

 

Pararrayos

Me electrizas, pararrayos,

con las palmas de tus manos,

con las cosas que no puedo decir.

Son paredes que se acercan a mí.

 

Ven, mírame. Ven, cúrame.

 

Me electrizas, pararrayos,

con tus gestos aliviados.

Eres sueño que parece verdad.

Eres nube que me impide pensar.

 

Ven, mírame. Ven, cúrame.

 

Triceratops

Cuenta el tiempo con sus manos

mientras cuida de un naranjo.

Si tú quieres te acompaño

por caminos estampados,

 

triceratops, triceratops...

 

Con lunares y laureles

va esta cría decorada. 

No se cuenta ni se explica,

solo hablar se contamina.

 

Mejor callar, mejor callar,

y que crezca cuando quiera.

 

Triceratops, triceratops...